¿Cómo funciona el Reiki?

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Dentro de la ideología del Reiki se dice que el stress, la depresión, las adicciones, los pensamientos negativos, una autoestima baja, estados físicos, mentales y espirituales distorsionados, provocan que el Ki, nuestra energía vital, fluya de una manera deficiente. Llega a interrumpirse su circulación por completo en nuestro organismo, ya que va encontrando una serie de bloqueos a su paso y que dan como resultado en el corto y largo plazo, una serie de enfermedades y padecimientos de toda clase, debido principalmente a que la facultad de sanación que poseemos desde el momento en que nacemos, actúa de un modo incorrecto. Cuando los órganos de nuestro cuerpo se encuentran impedidos para desarrollar sus funciones apropiadamente, se produce inminentemente la enfermedad.

Si partimos del concepto de que todo lo que existe en el Universo es energía, entonces podemos fácilmente pensar y deducir que todo nuestro organismo es energía y que, para poder sanar, necesita estar en plena concordancia con los flujos energéticos que recibe desde un plano externo. Una de las funciones de Reiki es hacer que nuestro organismo, principalmente a nivel celular, restaure ese equilibrio, esa concordancia y además reactive nuestra facultad de auto sanación.

Esta fuerza energética que es el Reiki, nos nutre a nivel celular y normaliza las funciones vitales de nuestro cuerpo. Una vez que hemos sido sintonizados por un Maestro, nos convertimos en canales de esta energía vital universal, de esta fuerza cósmica; siendo capaces de dirigirla a través de nuestras manos a las zonas de dolencia. Nuestras manos emiten frecuencias vibratorias que diluyen todo tipo de bloqueo nocivo a nuestra salud. Reiki surge del Universo, no de uno. La energía se dirige al origen de la enfermedad, independientemente de los síntomas, ya que muchas veces el origen se encuentra en otra parte de nuestro organismo. Reiki libera todo tipo de energías bloqueadas, eliminando toxinas y creando al mismo tiempo un estado de equilibrio, cambiando, sin que en ocasiones se dé cuenta el receptor, actitudes y formas de vida, llevándolo a una existencia más sana y feliz.

Vale la pena hacer un pequeño paréntesis y comentar que a lo largo de este texto hemos mencionado que Reiki fluye a través de nuestras manos, pero la experiencia de los últimos años ha descubierto que personas con capacidades distintas, han podido canalizar esta maravillosa energía a través de las plantas de sus pies, o incluso a través de los ojos, cuando se ha tratado de personas cuadripléjicas y que han recibido una iniciación de Reiki. Existen en el mundo también casos de personas que careciendo de ambas manos, han canalizado Reiki a través de sus codos. ¡Verdaderamente fascinante!

Continuamos diciendo que Reiki produce la sanación cuando circula a través de la zona dañada de nuestro campo energético provocando, al mismo tiempo, una elevación de la frecuencia vibratoria tanto dentro como fuera de nuestro cuerpo físico. Existen individuos que se pasan gran parte de su vida albergando sentimientos y pensamientos negativos que impiden que este flujo energético circule libremente, provocándoles padecimientos agudos y crónicos. Cuando estas personas empiezan a recibir terapias de Reiki, sus campos energéticos comienzan a mejorar paulatinamente, conduciéndolos poco a poco a un estado normal de bienestar y armonía.

El stress, la sinusitis, algunos problemas hormonales -principalmente en la mujer-, la cistitis, la migraña, asma, artritis, menopausia, lumbalgia, ansiedad, tensión, depresión, insomnio, baja autoestima, ciática y adicciones en general, son padecimientos en lo que se ha visto que los efectos del Reiki producen mejoras notorias.

Cabe aclarar nuevamente, que Reiki en ningún momento se utilizará reemplazando a tratamientos propios de la medicina alópata; ningún practicante de Reiki, a menos que sea médico titulado y con cédula profesional, está autorizado para sugerir que se suspenda tratamiento alguno, ni tampoco recomendar medicamentos de cualquier tipo.

Durante una sesión de Reiki, es el mismo paciente quien determina la cantidad de energía recibida a través de sus centros energéticos, también denominados chakras (rueda que gira, en sánscrito), el practicante de Reiki simplemente se encarga de dirigirla una vez que esta le llega del Universo de manera por demás abundante.

La función de los chakras es canalizar la energía recibida a través del practicante y distribuirla hacia tejidos y órganos. Antes de asimilar esta energía, los chakras la ajustan, sintonizándola a la frecuencia vibracional que cada ser posee en particular y, dependiendo del grado de evolución de cada individuo, será la cantidad y la frecuencia que pueda absorber en su organismo.

Para que todos nuestros órganos funcionen adecuadamente, es imprescindible que nuestros chakras estén abiertos y equilibrados, ya que de estar bloqueado alguno de ellos, se generará una falla energética que conducirá a un padecimiento tanto físico como mental.