Errores comunes

Es muy importante que tengas en cuenta qué cosas no hacer cuando presentas tu elevator pitch.

Para esto te presentamos a continuación algunos de los errores más comunes al diseñar y presentar tu elevator pitch:

Centrarse en la actividad que se hace: Si bien contar lo que haces es parte del elevator pitch, un cliente potencial estará más interesado en saber qué resuelve, cómo le puede ayudar a resolver un desafío o capitalizar una oportunidad. A la gente no le interesa que usted sea un agente inmobiliario, le interesa que está especializado en nuevos padres o en estudiantes que vienen de otra ciudad, y que le puede ayudar a encontrar una vivienda rápidamente o transportarlo eficientemente, por ejemplo.

Centrarse en la actividad que se hace

Querer contarlo todo: El objetivo del elevator pitch es llamar la atención para que la persona oyente quiera saber más, no contarle todo tu plan de negocios. Sólo necesitas incluir los aspectos claves para interesar a tu interlocutor y así continuar la conversación, bien sea ampliando la información, concertando una cita o intercambiando tarjetas de presentación.

Querer contarlo todo

Ser poco natural: A pesar de que el discurso está ensayado, a la hora de la verdad tienes que ser lo más natural posible. Si se nota que tus gestos son demasiado impostados o que tu sonrisa es poco natural inspirarás poca confianza.

Ser poco natural

Usar jerga técnica: Los emprendedores de corte más técnico caen muchas veces en este error; explican el funcionamiento de su proyecto entrando en demasiados detalles, y usando jerga que los inversores no tienen por qué entender.

Usar jerga técnica

Insistir demasiado en la idea: Explicar la idea está muy bien, pero no olvides dejar claros otros detalles: por qué es necesaria, cómo ayudará a los usuarios.

Insistir demasiado en la idea

No saber cómo explicar la idea: La razón básica por la que los elevator pitch deben estar planeados y ensayados: podrías tener la idea muy clara en tu mente pero cuando llegue el momento no ser capaz de explicarla y quedarte sin palabras.

No saber cómo explicar la idea

Entrar en pánico: Una vez que se entra en pánico ya no hay mucho que hacer, por eso es mejor no llegar a esa situación. Intenta estar siempre tranquilo: la gente que te escucha son personas como tú y no pasa nada si el discurso no sale perfecto.

Entrar en pánico

Compararse con un mesías: Un elevator pitch inspirador puede hacer que ganes inversores, pero tampoco hay que exagerar. Tu audiencia escucha a emprendedores que dicen que cambiarán el mundo todos los días, diferénciate explicando las ventajas de tu idea. Ellos decidirán si cambiará el mundo o no.

Compararse con un mesías

Perseguir a tus contactos: El seguimiento posterior es importante: ponerse en contacto con la gente que te escuchó dándole las gracias, por ejemplo. Pero no hay que pasarse: si empiezas a llamar y a perseguir a tus potenciales inversores de forma insistente lo más probable es que se cansen de ti.

Perseguir a tus contactos

Que no suene creíble: Usar palabras rebuscadas, que se vean prediseñadas y no coloquiales, hará que suene más a un discurso de ventas prefabricado y menos a una solución real de negocio. Cuéntelo en sus propias palabras y como realmente lo sienta, es más genuino y veraz.

Que no suene creíble

Falta de estructura: Una presentación floja o sin estructura solo genera más preguntas en los inversionistas. Tu labor es presentar una idea clara, con un mensaje sencillo pero poderoso que no deje lugar a malas interpretaciones. Si recibes una negativa de un inversionista debe ser porque tu concepto no le llamó la atención, no porque no pudo entenderlo.

Falta de estructura

Demasiados detalles: Debes estar consciente de que un inversionista o una persona influyente tiene el tiempo limitado. Al presentar una propuesta que se enfoque demasiado en los detalles, te arriesgas a no dar un mensaje claro y no comunicar lo necesario. Asegúrate de tocar los puntos clave de tu concepto y evita distraerte en trivialidades.

Demasiados detalles

Desconocimiento de tu audiencia: En esta era donde abunda la información que se puede obtener a través de las redes sociales y otras fuentes online, no hay excusa para no saber con quién vas a hablar. Ármate con toda la información que puedas conseguir del inversionista y de las cosas que le llaman la atención. Esto te será muy útil cuando empiecen a tener un diálogo más serio.

Desconocimiento de tu audiencia

Exceso de tiempo: Si ves que las personas a las que les estás presentando tu elevator pitch están viendo constantemente a su reloj, tienes un grave problema. Conoce con cuánto tiempo dispones para hacer tu pitch y apégate a él. La brevedad te ayudará a mantener la atención de tu audiencia y les dará la libertad de hacer preguntas, algo que generalmente impacta más que la presentación en sí.

Exceso de tiempo

Incapacidad de improvisar: Puedes prepararte mucho para la presentación de tu elevator pitch, pero si no tienes la capacidad de improvisar, puedes verte en aprietos, pues nunca sabes qué tipos de preguntas te harán o cómo fluirá tu elevator pitch.

Incapacidad de improvisar

No anticipar las preguntas difíciles: Los emprendedores a veces están demasiado cerca de sus proyectos y pierden la capacidad de considerar una perspectiva desde afuera. Sueñan con que el inversionista se enamorará locamente de su idea de negocios y que lo único que preguntará es dónde puede firmar. Sin embargo, la mayoría de las veces deberás enfrentar preguntas difíciles que los socios capitalistas te harán para encontrar los puntos débiles de tu concepto. Es aquí donde casi siempre se pierde la inversión, dependiendo en la claridad de las respuestas. Antes de presentar tu elevator pitch, piensa en las preguntas que podrían hacerte y planea una respuesta para cada una de ellas.

No anticipar las preguntas difíciles