La empresa privada

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Por lo general, la generación de eventos coincide con su estrategia global de marketing o con campañas publicitarias en medios de comunicación y sus objetivos pueden ser:

  • Crear demanda
  • Aumentar ventas
  • Lanzamiento, inauguración o celebración
  • Apoyo a su posición en el mercado
  • Reafirmación del “concepto de responsabilidad social”

Sin duda alguna,  es el sector empresarial el mayor responsable del desarrollo presente y futuro de la industria de los en el mundo.

En un principio fueron las grandes empresas las cuales vislumbraron en la producción de eventos una enorme veta de trabajo para ejecutar de mejor forma sus planes de marketing. Sin embargo, esos inicios fueron algo tímido, destinando pequeñas cantidades de dinero desde el ítem “otros” de sus presupuestos de publicidad. Hoy en día, baste decir que en Estados Unidos, la capital mundial de la publicidad, los presupuestos destinados al ítem eventos es casi el 50% del total de inversión en marketing.

Los eventos en esas empresas ya están por todos lados, en los programas de ventas, de marketing, de recursos humanos al interior de la empresa, etc. Las empresas medianas y pequeñas, como siempre aprenden de los grandes y también han ido incorporando las actividades relacionadas con los eventos.

Para entender las motivaciones de la empresa privada en generar o participar de eventos debemos tener en cuenta algunos aspectos en relación al mercado,  a las tendencias en la gestión de empresas:

  • Obligación de rentabilizar la inversión en marketing
  • Buscar formas más económicas y eficientes de llegar al mercado
  • Necesidad de comunicarse con sus clientes “uno a uno”
  • Para muchas empresas, hoy, eventos es sinónimo de

La comunicación “uno a uno” que permiten los eventos abre la posibilidad de vender, investigar el mercado, crear relaciones a largo plazo, estar en mejor posición en la mente de los clientes más importantes e incluso muchas veces tener buena prensa,  todo al mismo tiempo.

Las empresas, por lo general responden positivamente a participar, asociarse o generar eventos cuando estos están en concordancia con sus objetivos comerciales o estratégicos. Mientras más cercanos a esos objetivos esté ese acontecimiento, mientras más perfilada y clara esté la audiencia meta, mayor será la motivación.

Las grandes empresas por lo general reciben cientos de propuestas para la realización o auspicio de eventos. Un gran porcentaje de esas propuestas ni siquiera son tomadas en cuenta, pues son realizadas bajo la óptica de productores que no se han dado el trabajo de conocer las inquietudes y motivaciones de ese posible cliente.

Las empresas, por lo general, evalúan y planifican anualmente. Estudian con mucha anticipación las ofertas que les son entregadas y que parecieran atractivas. Si realmente están en el camino de sus objetivos se llegan a materializar. En contadas ocasiones, los ejecutivos se atreven a salir de la planificación cuando la propuesta está tan en concordancia con los objetivos de ese momento específico que se les hace difícil no participar. Esto, muchas veces producto de la coincidencia o del trabajo de agencias muy bien informadas.

En cuanto al trabajo de lograr contratos de auspicios, la gestión de ellos se ha vuelto una especialidad. En ese sentido, incluso han nacido “Agencias de Gestión”, las cuales no realizan eventos, sino que trabajan del mismo modo que lo hacen las agencias de publicidad con los medios, vale decir consiguen los auspiciadores para las productoras y organizadoras de eventos a cambio de un porcentaje de los contratos que se cierren.