Terapias Reiki. Primeras sensaciones

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Sensaciones que experimenta en general un practicante de Reiki

Se pueden experimentar una serie de distintas sensaciones al dar una terapia de Reiki. Desde sentir una corriente inexplicable que fluye por nuestras manos, hasta calor o frío que surge de las palmas de las mismas. En ocasiones llegan a sentirse piquetes o cosquilleos que incluso pueden percibirse también en nuestro chakra del tercer ojo.

A veces, el receptor llega a experimentar los mismos fenómenos. Todas estas sensaciones son indicios de que la energía está fluyendo.

Cabe mencionar que durante una sesión de Reiki, sanan tanto el receptor como la persona que está dando la terapia, ya que esta última es la que primero recibe la energía. Al aplicar Reiki es importante que el practicante mantenga siempre el contacto con el receptor. Esto puede hacerse teniendo por lo menos una mano en constante contacto con la persona que recibe la terapia.

En cuanto a las sensaciones térmicas, se dice que el percibir frío en las manos cuando se está dando terapia, puede referirse a un bloqueo cuyo origen se remonta a varios años atrás. El sentir calor puede estar reportando un bloqueo energético de reciente aparición. Cuando no existe bloqueo alguno, por lo general la zona que estamos tratando se siente tibia. Se han dado situaciones en las que al sentirse piquetes en las manos, es muy probable la existencia de una infección.

Se recomienda tener a la mano algo con qué cubrir al receptor si éste llegase a experimentar frío durante la sesión. Cuando aplicamos la terapia a nosotros mismos o a otra persona con la intención de sanar, Reiki empieza a fluir automáticamente; una vez que apartamos nuestras manos, el flujo se detiene por sí solo. Normalmente las sensaciones que experimentamos al dar una terapia a otra persona son más fuertes que cuando se trata de una auto terapia.